Cuando alguien conocido o cercano a tí, se va de este mundo, entonces uno se detiene a pensar, cuando me tocará a mí, e inmediatamente viene la respuesta: ¡nunca!, como si con ello, pudiéramos detener lo inevitable. Me cuesta pensar en ese momento, pero imagino debería ser trágico para mi familia, amigos, conocidos... ¡para mí! Dios mío, tengo sueños e ilusiones que realizar ... En estos días la fatalidad se llevó a un vecino del barrio, específicamente, se lo llevó la inseguridad ciudadana, que terrible pérdida, me ubico en aquella situación y mi ser se estremece...
Seguro a mí, me llegará esa hora, minuto o segundo, antes que a tí, pero te pido me acompañes ... con flores girasoles, quiero música y recuerdos; cuándo llegue la hora, quiero a todos tener, aunque sea por última vez...y a TÍ, te quiero ver fuerte y feliz, cuando me vaya de aquí, nada tiene que cambiar... todo debe ser igual, porque la vida continúa y TÚ tienes tiempo para seguir... tiempo para vivir... y yo desde aquí, estaré feliz de haberte tenido... de haber crecido a tu lado... de haberte amado...
