Hoy pensaba en la importancia de los piropos, para todos, hombres y mujeres. Había leído que una sobredosis de 10 piropos diarios, es capaz de levantarle el ánimo al más alicaído de los mortales. En nuestro caso, un piropo y seguro que nos convertimos en la mujer maravilla, capaz de girar y cambiarse de ropa en segundos, atravezar calles y plazas, y más...Es importante saber que una dosis diaria de piropos, influye notablemente en la autoestima, levanta las defensas, nos hace más resistentes
a virus, bacterias y fuertes a los problemas sociales de cada día.
Estoy segura, que es una tarea sencilla e implica desde una mirada pícara hasta una palabra dirigida a honrar la belleza femenina, que promueva el brote de la hermosura interior que todas llevamos dentro.
Recibir un piropo, dos o tres en un día, trae resultados fabulosos en nuestro organismo, seguro que nos deja una mirada más brillante, trabajaríamos sin quejarnos, menos estrés y por ende menos arrugas. Imagínense 4, 5 o 6, más actividad, menos peso, mejor caracter, mayor energía para hacer las labores de casa, etc.
Finalmente coincido con Fernandez G. quien refiere que las puertas que abre un piropo en el corazón de una mujer,
rara vez se cierran. Por todo lo expuesto, sugiero poner en práctica, a buscar buenos piropos y regalarlos a mamá, hermana, tía, amiga, vecina, a todas y siempre con respeto. Gracias por los piropos que he recibido en mi vida, espero seguir recibiéndolos.
¡Bendiciones siempre!